Media hora más tarde, salgo del baño, tuve que salir yo primero para que nadie sospechara de lo que ha pasado allí, las chicas se quedaron dentro del baño, y yo solo esperaba que nuestro olfato de lobo no fuera a delatarme de que tuve una noche espectacular. Me acerco hasta la mesa dónde estábamos con mis amigos, y la verdad es que no había sido nada necesario que nuestro olfato de lobo dijera algo de lo que ha pasado, por qué ya todos sabían que era lo que había pasado. Todos me miraban cómplices, como divertidos, como queriendo saber los detalles de mi maravillosa noche, yo me pongo nervioso, pero miro a Belinda, ella está con la mirada perdida en su tenedor que jugaba con un nacho que había en el plato que tenía frente suyo, parece que habían vuelto a pedir comida porque todos tenían

