capítulo 32. Epílogo — Vamos Rodolfo, ¿ porque no eres como tus hermanos? me saliste muy bruto hijo — Mamá pero no puedo hacerlo, las tareas son muy difíciles —Tienes que ser como tus hermanos, hombres hechos y derechos con buen empleo y buen desempeño; si sigues así, no serás nadie en la vida. ***** —Mamá, un niño en la escuela llamado Daniel sacó mejores notas que yo en la exposición. —Ese sí es un buen muchacho y buen hijo; deberías aprender de él. Eres un bueno para nada y así nadie te va a querer. —Madre, te prometo que me esforzaré para ser mejor que cualquiera que intente superarme. —Demuestra que eres mi hijo, no me decepciones o nunca te aceptaré. ***** —Mamá, tengo un título, ¿ya te sientes orgullosa de mí? —No, ese niño Daniel se graduó con honores. ¿Por qué n
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