Christian -No lose, no me interesa, si no va a mantener la boca cerrada entonces deshazte de ella- corto la llamada y tiro el teléfono sobre el escritorio. Aubrey, donde te has metido. Mi paciencia comienza a agotarse y mi padre comienza a irritarme cada hora que pasa. No logro entender sus estúpidos planes, es ridículo que piense que Aubrey lo aceptara de vuelta, de todas formas, me conviene tenerla en la misma casa. Supongo que mi atracción hacia ella, viene desde esos benditos mensajes, su forma de ser, tan atrevida pero tan santa al mismo tiempo. Jamás me había metido a esas páginas de internet para conocer personas, podía tener a cualquiera, el problema era ese, me gustaba que me costara trabajo tener las cosas, quien iba a imaginar que volvería a encontrarme con ella. Todo era un

