-Voy a comprar flores... -dijo Brian y yo asentí- Habíamos dormido dos horas desde que llegamos. Ahora estábamos en la entrada al cementerio, con las narices rojas, los ojos hinchados y unas ojeras que asustaban a cualquier persona que tenía la suerte de vernos. Olga había sido muy importante para los dos. Más para él, ya que vivió toda su vida con ella. Ella le otorgó un apellido y una oportunidad para ser alguien en la vida. No lo dejó caer en la oscuridad cuando las drogas se acercaban a él en la adolescencia. Le dio el cariño que necesitaba, las palabras repletas de enseñanza que una persona necesita para crecer... Sin dudas, fue una gran mujer. -Miranda... -alcé la vista y vi a Dan. Mis alarmas se encendieron. Pensé en gritar, pero él no sabía que yo lo había visto en la cabaña...

