Alan y yo estábamos muy felices disfrutando de nuestra primera cita cuando de repente se sintió mal y se desvaneció, fue un momento terrible, nunca había estado tan asustada en toda mi vida, y miren que he vivido experiencias muy difíciles, pero el solo hecho de imaginar que algo pudiera pasarle a ese chico tan maravilloso que a pesar de acabar de conocerlo había producido un gran impacto en mí, me causaba una sensación indescriptible, pocas veces tenía miedo pero reconozco que esa vez si lo sentí y mucho, él se había instalado en lo más profundo de mi corazón, no sé como pero bastó un solo día para dejar atrás el pasado y querer empezar de nuevo a su lado.
- Alan, Alan, contéstame por favor, auxilio, ayúdenme, una ambulancia, que alguien me ayude –gritaba con desesperación.
Luego de unos minutos la ambulancia llegó y llevamos a Alan para que recibiera atención médica, me mantuve junto a él en todo momento, estaba aterrada y solo deseaba que pudiera recuperar el conocimiento y que volviera a mirarme con esos hermosos ojos que me dejaban sin aliento.
- ¿Cómo te sientes? –preguntó el doctor.
- Como si me hubieran atropellado –contestó Alan con el buen humor que le caracterizaba.
- Tu novia está muy preocupada por ti, ¿quieres que le diga que pase?-preguntó el médico que había terminado de examinarlo.
- Cielos, Mariam, sí por favor doctor, me muero por verla-.
- Ay ay estos jóvenes, enseguida voy por ella, ah, mira, ya no es necesario, ya está aquí, tu novio está mucho mejor, solo hay que realizarle algunos estudios para descartar cualquier –indicó.
- No diga esas cosas doctor, mire que mi novia va a creer que estoy defectuoso, bueno un poquito pero nada que no se pueda corregir con un beso-musitó.
- Bueno yo los dejo solos, pero solo un ratito, hasta que venga la enfermera para extraer las muestras –concluyó.
- Loco, me diste un buen susto, ¿pero ya estás mejor verdad?-.
- Contigo a mi lado, sí, claro que estoy mucho mejor, pero ya vez lo que dijo el doctor, que necesito un beso para recuperarme por completo –dijo poniéndome sumamente nerviosa.
- Ni enfermo dejas de hacer bromas, ¿y cómo es eso de que somos novios?-me atreví a preguntar.
- Solo falta que me digas que sí –soltó de repente.
pensé en decirle que necesitábamos conocernos un poco más, que era muy rápido, pero recordé lo que había pasado una hora antes y no quise perder el tiempo y dejar escapar la oportunidad de ser feliz, y no me pregunten como, pero desde que lo conocí, supe que él, ese bombón por el que todas se derriten, sería el gran amor de mi vida, así que le dije que sí, y luego nos dimos ese ansiado beso, que hizo que todos mis sentidos se dispararan.
- Si nos vamos a besar así, entonces procuraré enfermarme más seguido-.
-No vuelvas a decir eso ni de broma, el susto que me diste todavía no te lo perdono –le reclamé.
- Entonces tendré que darte muchos besos para que me perdones hermosa-.
-Ya, en serio, me preocupas, ¿esto ya te había ocurrido antes? –cuestioné con inquietud.
- No, pero últimamente me he sentido algo cansado, seguro es por el ejercicio, o por el futbol, pero me encanta que te preocupes por mí, eso significa que me quieres, tanto como yo a ti –dijo acercando sus labios a los míos.
Ay Dios, ese hombre sabía cómo cautivarme, con el solo hecho de escucharlo hablar así, era suficiente para que un mar de mariposas comenzaran a revolotear dentro de mí
- Campeón, ¿qué pasó?, vine en cuanto recibí tu mensaje, ¿Cómo te sientes?-.
- Ya viejo no te preocupes, estoy bien, seguro debe ser el estrés que traigo por todo lo que he estado haciendo en estos últimos días, pero no seas mal educado y saluda a Mariam-.
- Tienes razón, disculpa Mariam, lo que sucede es que me preocupé mucho y no advertí tu presencia, encantado de conocerte, eres muy linda, te agradezco mucho que hayas ayudado a mi hijo-.
- Mucho gusto, no se preocupe, imagino el susto que se llevó, le confieso que yo también me impresioné bastante, pero gracias a Dios que todo está bien –contesté.
- Sí, este muchachón es un roble, pero no aprende, hace más de lo que sus fuerzas le permiten –le recriminó su padre.
- No exageres viejo, ni que fuera para tanto, mírame, ya estoy como nuevo –respondió.
Salimos del hospital, y por fortuna Alan estaba mucho mejor, me dejaron en mi casa, y un intenso interrogatorio me esperaba, sí, mamá y mis amigas estaban ansiosas por saberlo todo con lujo de detalles-.
- Hola, pero bueno, ¿qué hacen todas aquí?, no me digan que me estaban esperando-.
-Pues claro, queremos que nos lo cuentes todo, tenemos horas esperándote, que, ¿ya son novios? –me increpó mi madre.
- Mamá, que chismosa eres-.
-Ni necesitaba preguntarte, esa sonrisa y esos ojos radiantes de felicidad te delatan, pero ni creas que te vas a escapar, vamos quiero escucharlo todo-.
- ¿Qué tal el galán? ¿besa bien? –preguntó Natalia con evidente curiosidad.
- Natalia, que ustedes no conocen el concepto privacidad-.
- No nos vengas con tus acostumbradas salidas para escabullirte y no contarnos nada, no, eso sí que no, anda, suéltalo ya –inquirió mi amiga.
-Alan es muy lindo, y se ve que le gustas mucho, y a ti te brillan los ojos cada vez que lo vez, me alegra que seas feliz Mar, ya era hora-.
- Ya llegará también tu príncipe Annie, y muchas gracias por estar aquí, siempre conmigo, todas son muy importantes para mí, no sé qué haría sin ustedes –dije.
-Y tú para nosotras mi amor, pero no cambies de tema, vamos, no sales de aquí hasta que nos cuentes-.
- Ay, estoy feliz, la pasamos increíble, él es un príncipe, se portó tan bien conmigo, hizo que este día fuera el más especial en mucho tiempo, pero la verdad es que estoy un poco preocupada, se trata de su salud, resulta que se sintió mal, se desvaneció y tuvimos que llevarlo al hospital –relaté.
- Tal vez estaba estresado, él es muy activo, hace mucho deporte y ejercicio-.
- Si amiga, seguro es algo sin importancia-.
- Ya, deja de preocuparte, seguro ya le hicieron los estudios correspondientes para descartar cualquier cosa, así que no te me adelantes, todo va a estar bien, sé feliz mi vida, no puedes pasarte la vida teniendo miedo, disfruta lo que estás viviendo-.
Quería con todo mi ser escuchar a mamá, pero algo dentro de mí me decía que sí había razón para preocuparme, era como un mal presentimiento, una sensación que no podía quitarme de encima.
- Te extraño-.
-Pero si acabamos de vernos-.
-Pues a mí me parece una eternidad-.
-¿Cómo sigues?-.
-Mucho mejor, y después de ese beso, mucho más–.
- Me pone contenta que ya estés mejor, ah, y yo también he pensado mucho en el beso que nos dimos-.
- Me encanta escuchar eso hermosa, sabes, jamás me había sentido así con nadie, estás en mi cabeza todo el tiempo-.
- Dímelo a mí, no creí volver a sentir esto tan hermoso que estoy sintiendo por ti-.
- Alan, porque no me llamaste, nos dijo Ernesto que te sentiste mal, debiste llamarme para que te acompañara, me muero si te pasa algo–.
- Qué onda bro, ¿y eso que te pusiste mal?, eso no es común en ti, de los cuatro tu eres el más fitnes-.
– Ya déjalo Pablo, seguro no tuvo cabeza para avisarnos, pobrecito-.
- Siento no haberles llamado chicos, pero todo pasó tan rápido que ni lo pensé, además no estaba solo, Mariam estaba conmigo-.
- Con que Mariam e, ¿y desde cuando ella es más importante que nosotros?-.
-Ay ya, no seas celosa, aquí lo que importa es que nuestro bro se sacó la lotería, mira que salir con Mariam, mmmm, Mariam, una de las niñas más lindas de la universidad-.
- Óyeme tarado, no te pases, estás hablando de mi novia y el que se va a poner celoso soy yo-.
- Tu novia, mira, sí que estamos atrasados de noticias, ahora entiendo por qué ni siquiera te tomaste la molestia de llamarnos, bueno, yo los dejo solos, supongo que querrán ponerse al día y a mí honestamente me fastidian las cosas de romances y bla bla bla, así que adiós-.
- Ups, creo que se enojó jaja-.
- Está haciendo berrinche, ya se le pasará jaja-.
Elena estaba furiosa, pues todos excepto Alan saben que ella está perdida de amor por él, y el hecho de enterarse de que estaba con alguien la sacó de sus casillas.
-Tony, no te imaginas con quien está saliendo nuestro amigo-.
- No, no tengo ni la más remota idea, con eso de que su confidente es el tarado de Pablo, a mí ni me toma en cuenta-.
- Pues ya somos dos, yo lo supe por casualidad-.
- Y por fin ¿me vas a decir de quien se trata?-.
Oh no si Elena tomó pésimo la noticia, a Tony le va a causar un impacto mayor, pues además de ser el acérrimo rival de Alan en todo él siempre ha deseado todo lo que su amigo tiene.
- Ya mamá, deja de justificar tu falta de atención, los dos sabemos que jamás te he importado, a ti solo te interesan tus viajes, los lujos que mi padre te da a expensas mías claro, no me imagino que diría si se llega a enterar que nunca estás conmigo, pero no te angusties, no sufras que jamás le diré nada, y no por ti, sino porque no quiero preocuparlo, él trabaja tanto que no tiene tiempo de nada, adiós mamá-.
-Otra vez pasaré mi cumple años solo, pero de que me asombro, no veo por qué este año tendría que ser diferente, solo te tengo a ti mi fiel amigo, tu sí me quieres, y a Alan que siempre me defiende, siento mucha vergüenza por ser tan cobarde y no atreverme a enfrentar a todos los que me hacen daño, pero Dios, solo tú sabes que este miedo es más fuerte que yo, no puedo evitarlo.
Marcus sufre en silencio, lleva tanto dolor a cuestas, sus padres están tan ausentes, su única compañía es su perro quien está a su lado la mayor parte del tiempo, y Alan que en todo momento tiene que defenderlo de los abusos de Tony y los demás que siempre lo maltratan tanto física como emocionalmente, él solo calla, guarda silencio ante todo lo que le pasa, se guarda todo, en su rostro se refleja mucho dolor y nadie lo entiende.
- Sabes Nat, me quedé pensando en lo que nos comentó Mariam sobre Alan.
-¿Qué sucede Isa?, te conozco y sé que cuando piensas mucho en algo es porque intuyes que algo no anda bien-.
- Así es amiga, no quise preocupar a Mariam, por eso no dije nada, pero siento que lo que le pasó a Alan es más grave de lo que parece
- No me asustes Isa, ¿no estarás exagerando?, Alan es un chico muy sano y fuerte-.
- Eso es precisamente lo que me preocupa, porque siendo Alan un chico en buen estado de salud, no habría motivo para que ocurriera lo que le pasó-.
- Ay no, ojalá no sea nada grave, pobrecita mi amiga-.
- Ojalá me equivoque, ojalá amiga-.
- Alan anda con la estúpida de Mariam-.
-¿Qué demonios estás diciendo Elena?-.
-Así como lo oyes, esa maldita se metió en mi camino, y te juro que va a lamentar haberlo hecho-.
- No, el que lo va a lamentar va a ser él, siempre Alan, interfiriendo con todo lo que es mío, claro, sabe que Mariam me gusta y por eso quiso seducirla.
- Ay por favor Tony, fue esa mustia quien se le metió por los ojos, pero me las va a pagar-.
- Te metes con ella y me voy a olvidar de que eres mi amiga, y no creo que quieras eso, ya me conoces y sabes de lo que soy capaz-.
Era de esperarse que Tony reaccionara de esa forma, después de poner las cartas sobre la mesa se retira y deja a Elena asolas.
- Imbécil, parece que no me conoces, conmigo nadie se mete, ni siquiera tú-.
Los dos son terribles, están tan llenos de odio que destruyen todo a su paso.
Por otra parte, llegó el momento de ir a la universidad y de repente mi teléfono suena, miro la pantalla y es Alan, no puedo evitar sonreír, contesto y me dice.
- Hola princesa hermosa, ¿vas a la escuela?-.
- Sí, ¿pero como sabes eso?-.
- Voltea-.
- Loquito, ¿pero que estás haciendo aquí?-.
- Que más, vine para llevarla a la escuela y de paso alegrar mi mañana con su belleza-.
- Hola-.
- Hola amor-.
- Me encanta que estés aquí, el día no podría haber empezado mejor-.
Todo era perfecto entre nosotros, cada encuentro reflejaba ese gran amor que empezaba, nos sentíamos inmensamente felices, cuando estábamos juntos parecía que el tiempo se detenía y solo existíamos él y yo.