CAPÍTULO VEINTIDÓS: HUELES A CANELA

1933 Palabras

A Mariel no le gustaba para nada Rodrigo y podía enumerar una lista del por que aquel sujeto no le agradaba, pero, como amiga siempre apoyaría las decisiones de Amelia, porque era como su hermana y porque ella ya no era una niña, era una adulta que sabía perfectamente que estaba haciendo con su vida, y lo que la hacia feliz. Por eso, desde muy temprano y con taza de café en mano, la locutora había llegado para inflar globos, limpiar la casa y ayudar a Amelia en todo lo que quisiera para darle la bienvenida a su novio, al hombre con el que había hablado por tanto tiempo, el mismo que le pidió matrimonio sin anillo, pero que decía amarla. Estaba muy feliz, y nerviosa, podía notarlo en cada paso que daba, como se reía y sus ojos brillaban. Si Amelia era feliz, Mariel también lo era. Des

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