La cena transcurrió en un ambiente relajado, lleno de risas suaves y una conversación ligera que flotaba en el aire entre los dos, Antoni y Mia hablaron de cosas triviales; los sabores de los platillos, recuerdos de viajes y algunas anécdotas divertidas del pasado de Mia, pero debajo de esa aparente calma, Mia sentía un leve temblor en su interior, una mezcla de emoción y nerviosismo que no podía ignorar. Mientras observaba a Antoni reírse y compartir historias, no podía evitar que su mente viajara a lo que sucedería más tarde esa noche, el hecho de haber firmado el contrato y aceptado las alianzas había cambiado algo entre ellos, Mia lo sentía con cada mirada intensa que él le lanzaba, era como si hubiera una promesa no dicha, una expectativa de intimidad que la hacía sentir un cosquilleo

