Pierre bajo las gradas mientras se iba arreglando el cabello y después pasó a arreglarse el saco, de forma burlona rozó por sus labios los dedos qué quiso insertar en ella y solo iba pensando en despachar rápido a Antoni, darle cualquier excusa para marearlo y sacarlo de su casa porque tenía que volver con Mia lo antes posible, sin embargo, aquella idea perdió muchísima fuerza cuando al bajar las gradas hacia el primer piso vio a Isabella sentada en el sillón de sala y sus otras dos hijas estaban amarradas a los pies de esta, Julien estaba en los brazos del jefe de seguridad de Antoni qué en aquellos momentos iba atravesando el umbral de la entrada, como siempre un traje entallado, chaleco, gabardina sobre sus hombros y guantes en sus manos, a los ojos de Pierre era el cliché del mafioso i

