Antoni había aprovechado que varias farolas del jardín se habían quemado para permanecer oculto entre la oscuridad del patio trasero, cuando Pierre salió llevando a su hija pensó que iba a escuchar una conversación boba y llantos desmedidos por el anuncio del secuestro, pero no imaginaba que sería el espectador en primera fila de un acto repulsivo que le apretó las entrañas con tanta fuerza que casi lo hacen vomitar, la forma en que manipuló la mente de Mia fue la chispa que encendió una gran hoguera en su interior y verlo besar sus labios solo fue gasolina para sus deseos de querer arrancarle la cabeza ahí mismo. Silenciosamente sacó su arma y Pierre estaba tan metido en su manipulación hacia Mia que no escucho los suaves sonidos del seguro siendo quitado del arma, Antoni la levantó aprov

