- ¡Bienvenida hija mía, qué alegría el volverte a ver! — dijo Edo levantándose de lleno de su silla y abriendo sus brazos — Pensamos que habías muerto, perdimos total contacto contigo - Presento mis disculpas Señor Saitō, han sucedido un montón de cosas que me han traído hoy a visitarle — respondió Akame con un respeto fingido - ¿Quién es el prisionero? - Nada más y nada menos que el Capitán de los buques de Morgan Enterprises - ¿Cómo es que llegó a tus manos si estabas en Dubái? - Déjeme explicarle, ¿tiene un momento? — preguntó Akame intentando entrar en confianza - Claro que sí hija mía, ¿deseas un trago? — respondió Edo abiertamente - Por supuesto, ¿puedo sentarme? - Adelante, te serviré el mejor sake de t

