POV: Ethan Era de noche, y estaba cansado. Mi mujer había subido hacía unos quince minutos a la cama, y esperaba encontrarla ya casi dormida. No esperaba follar, ella estaba en “esos días”. Así que apagué la tele, me lavé los dientes y subí hacia nuestro dormitorio. Al entrar, no esperaba lo que encontré: había luz tenue, con música de fondo, y unas velas encendidas. Encima de la cama, había un conjunto de toallas tendidas, y mi mujer estaba de pie, junto a la cama, con un short blanco cortito, que sabe que me pone a cien, pues deja entrever parte de sus nalgas, y una camiseta blanca ceñida al cuerpo, que dejaba adivinar que no llevaba sostén… ¡y que tetas Dios!, que tetas tiene mi señora, una copa cien con un pezón redondo y grande me pone a mil… - Hola, soy Emily, su masajista

