Epilogo. Dos años después. Que rápido pasa el tiempo, el bebé en mis brazos se comenzó a mover inquieto, así que comencé a susurrarle cosas para que escuchara mi voz enseguida murmuró algo incoherente y volvió a dormirse, apenas era un bebé, se llamaba Jasmine, habíamos decidido ponerle así porque como nuestros nombres comenzaban por la J, era lo más ideal, que comenzara por la “J”. Jasmine no fue planeada, de hecho, Justin y yo después de ese encuentro en el almuerzo y el hospital no nos vimos durante dos días, hasta que volvió primero por mensajes cortos a ver como estaba, luego con detalles que me mandaba por encomienda y después, finalmente, me invitó a salir porque había decidido venir nuevamente de vacaciones, fue una semana de ensueño, salir con él, volver a estar juntos y justam

