Capítulo 2 Anaís visualizó que Zeleo se baja del auto, así que emprendió a correr hasta saltar encima de él, causando que sus bolso cayera al piso, ella enredó sus piernas a su alrededor y cruzó los brazos alrededor de su cuello sin dejar de besarlo. —Ana —murmuró Zeleo apartando su rostro—, estás haciendo una escena. —No me importa —replicó—, quiero que todos sepan que tú eres mío y solo mío. Zeleo soltó una casta carcajada correspondiéndole el beso a su novia con tanto esmero como pudo, ella era la chica más linda de su clase, su cabello era de un color bronce y sus ojos eran tan verdes como un bosque, pero más allá que atracción física, no la amaba, tenían ya tres años en los cuales se convertía en una costumbre y a Zeleo le daba igual estar con ella o no, porque podía estar

