Capítulo 22 Siento sus manos pasar por mi espalda de forma descarada hasta llegar a mis pechos y darle así masajes en forma circular. Me muevo sin pudor encima de él, frotándome en su pene sintiendo su gran erección. -Catalina- me advierte, ya que solo me muevo y no dejo que me penetre. Estamos en su despacho encerrados teniendo un momento caliente, muy caliente. Yo me encuentro desnuda sentada encima de él, mientras está sentado en su pulcra silla de escritorio. -¿Qué quieres, Cristian?- sigo moviéndome, empapando así su pene de mis fluidos mientras él me besa ambos pechos. -Sabes lo que quiero- me dice entre gruñidos, así que levanto su rostro con mis manos y hago que me vea mientras sigo torturándolo. -Dímelo- demando. -Quiero estar dentro de ti- me dice con sus ojos dilatados. -

