-Cata- siento que tocan mi espalda, pero me rehusó a levantarme de aquí -Catalina, mi amor, levántate- niego con la cabeza y me enrollo más en la caliente sábana -Te cargaré obligada y así te meteré en la ducha- -No puedo moverme- digo con flojera -¡Dios, Cristian! Me dejaste como bambi- sus carcajadas inundan la habitación y yo lo codeo -¿Qué pensabas? ¿Partirme por la mitad?- sigue riéndose y yo poco a poco me uno a su risa. Luego de nuestro encuentro en la piscina, al señor se le ocurrió cargarme y subirme así mojada, tal cual, ambos desnudos a la habitación y darme la mejor noche de mi vida. Gracias al cielo que era ya tarde y no estaban por allí ni Alex ni Reni. Me dio con todo, y aunque disfrute cada momento, en este instante siento que mi cuerpo no puede moverse por si solo. -Nunc

