Tome la orden del tipo baboso de mi mesa, me miraba como si quisiera comerme, y no había nada más asqueroso que eso. Había pedido una cerveza barata, lo que significaba que no tenía mucho dinero, y que era un borracho empedernido, apenas eran las doce del mediodía como para empezar a beber. Ya me bastaba con Bob como para soportar otro borracho en el trabajo. Camine hasta donde estaba Kenny entregándole la orden. El sonrió burlonamente, dándose cuenta de mi problemita. Todos mis compañeros de trabajo sabían perfectamente que yo no me dejaba joder por nadie, estaba dispuesta y encantada de darle una patada en el trasero al idiota que quisiera sobrepasarse conmigo, no dejaba que ninguno de esos viejos pervertidos me tocara a menos que yo quisiera, y nunca quería. Martin entendía mi p
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


