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3237 Palabras

 El hombre era el mismo que siempre acompañaba a Peter en los eventos, no pensé que tuviera el valor de pegarme, puesto que no llevaba ni siquiera un arma. Lo único que tenía en sus manos era un jarrón, con eso era con lo que me había pegado en la cabeza, el muy cobarde se había escondido detrás de la puerta. Pero eso no fue lo que llamó mi atención, si Peter no estaba aquí entonces tendría que estar en su despacho, puesto que en las habitaciones no estaba. Sonreí para mí misma, casi olvidándome del tipo.   —¿Por qué mierda sonríes? —preguntó furioso— perra inútil.    Me puse serie de repente, consciente de que aún no había acabado con él. Su nombre era Monic, aún estaba vestido de traje, como si los hubiéramos sorprendidos trabajando. La realidad era que él estaba aquí, amenazándome.

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