Capítulo 18 Nathan Después de los besos que nos habíamos dado Kate y yo, mi cuerpo y el suyo pedían a gritos algo más, por lo que nos subimos al auto y nos fuimos directo a casa de inmediato. Al llegar, saqué la llave de la bolsa de mi saco y a duras penas logré abrir. Abrazo a Kate por la espalda, sin decir nada, y entro después de ella. En cuanto deja su bolsa encima del sillón, la aprisiono entre mis brazos, pegando su espalda a la pared. La encajo en mi pecho y le levanto la barbilla para besarla nuevamente. Mis labios se posan sobre los suyos de manera suave y ella no tarda en corresponder a mi beso, que enseguida se vuelve más intenso y húmedo. Mi lengua busca la suya y cuando la encuentra, se enredan en un laberinto sin fin, cuando Kate se aparta de pronto. —¡Nathan, para! —dice

