CHRISTIAN La expresión de la mujer a mi lado ha cambiado por completo. Parece que va a caerse de la impresión. —¿Madi? —repite mi mejor amigo—. ¿Eres tú? No puedo creerlo. Frunzo el ceño mientras a él se le dibuja una sonrisa en el rostro. Parece estar emocionado de verla. —¿Se conocen? —pregunto con extrañeza. Carter se acerca y le da un fuerte abrazo a Madison. Me quedo perplejo al igual que ella. No puede ni siquiera moverse. Entonces bajo la mirada a nuestras manos unidas, la de ella está temblando y suda por montones. No entiendo nada. —Sí, claro —responde mi amigo al separarse—. Nosotros som- Madison le tapa la boca con la mano, lo cuál me parce aún más raro. Carter hace mi misma expresión. —Somos conocidos. Carter vivía cerca a mi casa hace muchos años. Es todo —frena

