Es todo un don poder manejar con tacones y ella lo ha desarrollado a la perfección pues encuentra poco glamuroso tener que cambiarse de zapatos. Es una estupidez, pero siendo una adulta independiente con su propio auto, puede hacer lo que quiera. Y siendo también una mujer segura de sí misma, no le importa su altura o que siempre esté varios centímetros sobre el promedio cuando usa tacos. Le gusta que las personas la miren hacia arriba, que siempre recorran su cuerpo de cabeza a pies, intentando descifrar si esa es su verdadera altura o no. Le encanta la atención que atrae y jamás se cansa de ella. Por eso es que el día que su madre la arrastra a ver zapatos para la boda no le importa lo bajo que sea Massimo se dedica a ojear todos aquellos que tiene tacos de al menos diez centímetros, lo

