Los preparativos para el magno evento llegaron a su fin, todo estaba listo para la celebración del año, el evento del siglo repetía mamá.
Ella invitó a todas las personas de importancia de la ciudad, en la larga lista de más de mil invitados figuraban nombres de políticos, artistas y empresarios, gente que no conocía ni me interesaba conocer pero en ese momento tenía una actitud pasiva y conformista.
Esa noche fue tortuosa, primero porque llovió y odio los truenos, segundo porque veía girar las manecillas del reloj casi burlándose de mi desgracia, no dormí nada solo imaginaba en mi cabeza finales alternativos, uní por si me casaba, otro por si huía, otro por si Nicolás se arrepentía, pero la realidad es que en pocas horas seria La señora Thompson.
Nicolás contrato una limusina y me hospede en el mejor hotel de la ciudad, el hotel royal.
Estuve junto a mis damas de honor arreglándome en una de las suites más exclusivas del hotel usada por presidentes extranjeros y artistas muy conocidos, todos revolotearon de un lado a otro, era el centro de atención fingí una felicidad que no sentía ante todos, Sofía era la única que veía lo que sucedía
- ¿Estas segura?- me pregunto en varias ocasiones.
- Si muy segura- respondía con una sonrisa dándole confianza.
Uno de los empleados del hotel llego con el vestido, gritos de las chicas al verlo, blanco con pedrería y un toque romántico que moldeaba mi cuerpo, el pecho estilo corazón con una cola de sirena.
La estilista empezó a aplaudir poniendo orden, tomo mi vestido y lo colgó en un maniquí
- Todos afuera, prepararé a la novia- dijo mientras sus empleados sacaban los utensilios necesarios.
Una larga sesión de maquillaje, peinado, manicure y pedicura, veía mi reflejo en el espejo y me sentía lejana de mi misma, ellas me ayudaron con el vestido , me acerque al gran espejo del salón donde pude apreciarme, empecé a temblar y las lágrimas brotaron de mis ojos.
-tranquila corazón, es normal las novias lloran de la emoción-, me dijo el maquillador y seguí con mi mentira,-si estoy algo nerviosa-.
- Todo esta listo- dijo la organizadora contratada por mi mamá para ese día - Te esperan novia-.
Me subí a la limosina y llegue al club donde todo estaba listo, no dejaba de temblar, tomaba aire y lo contenía intentando disimular que no quería estar allí.
Al bajarme mi padre me esperaba sonriente, no pude ver mucho porque los flash de varias cámaras me cegaron, me sentía confundida, nerviosa y deprimida.
Llegue del brazo de mi padre a la entrada del salón donde se llevaría a cabo la ceremonia, la pajecito, las damas de honor, mi madre todos ocuparon al instante su lugar como en los ensayos yo seguía perdida lo único que tenía claro era que debía caminar al altar y decir Si acepto.
Empezó la música de la marcha nupcial, lo que para otras mujeres es una marcha feliz donde presumen que se van a casar con una gran sonrisa, van a el altar con el hombre que aman esperándola deseando formar un futuro, para mí fue un martirio, no quería llegar allí al frente, no quería casarme.
Llegó y Nicolás me espera con una sonrisa yo finjo la mía, mis pensamientos estaban en blanco durante la ceremonia solo reaccione cuando el padre me pregunto - ¿aceptas a Nicolás Thompson como tu esposo?- .
En un micro segundo pensé tantas cosas, mire tantas caras, Pensé ¡NO! pero de mis labios salió un - Si acepto-.
Nicolás también respondió afirmativamente, cuando el padre dijo
- puede besar a la novia-.
Mi vida se derrumbó, pero para la gente fue el beso de una feliz pareja.
La recepción se llevó a cabo en el club, mi madre estaba feliz y aunque lo disimulaba mi padre también, yo soportaba la presión social, fotos y fotos, para revistas, para el álbum del recuerdo, el brindis, el vals, seguía siendo la marioneta.
Luego llegó la noche, nuestra noche de bodas, al día siguiente viajaríamos a Europa.
Esa noche fue un suplicio para mí, una pesadilla que me duele recordar.
Al llegar observe la habitación, estaba decorada con pétalos de rosa formando un corazón en la cama estilo King, una botella de champagne Don Pernigón que Nicolás destapó inmediatamente.
Era el paisaje soñado de toda mujer para perder su virginidad, pero a mí me faltaba algo, el hombre que Amaba y que en ese momento no conocía, solo me acompañaba Nicolás mi ahora flamante esposo.
Brindamos - Porque siempre logro lo que quiero- dijo guiñando el ojo.
Nicolás empezó a besarme y me fue llevando paso a paso hasta llegar a la cama, yo me quedé allí inerte los nervios, el miedo o el hecho que no sentía nada, que mi voluntad hace mucho tiempo no existía y estaba muerta en vida.
Nicolás bajo la cremallera de mi vestido, me acostó en la cama y me quito de un tirón mi brassier blanco.
Al ver mis senos al aire los observo unos segundos y dijo -no sabes hace cuanto sueño con esto- se abalanzo sobre ellos.
Yo solo observaba incomoda, con asco.
-tranquila, sé que es tu primera vez, pero te gustara- Dijo mientras tomaba mi rostro, me besaba y empezó a desnudarse.
Mientras Nicolás cumplió con su mayor fantasía , para mí fue la más horrible pesadilla, oía como el gemía cerca de mi oído lleno felicidad creyendo que yo disfrutaba de la experiencia cuando en realidad fingí felicidad, fingí excitación de algo que solo me provocaba asco.
Esa noche tuve mi primera vez, y no fue como la soñé, sólo estuve allí para complacer los deseos de Nicolás, mi esposo.
Cuando todo terminó me encerré en la ducha a llorar mientras las gotas caían en mi cabeza, pensaba que ese era el destino que había elegido y debía asumirlo por el gran amor a mis padres, amor que cuestionaba si merecían.
Salí del baño y vi aquella cara que me daba miedo, cuando Nicolás me miraba de esa manera parecía que quisiera ver algo más de mí que desconocía, una mirada de locura -¿te gusto?-.
Quise decirle ¡No!, que fue una de las peores experiencias de mi vida, que lo odie pero como siempre, mi especialidad de mujer sumisa una sonrisa falsa.
- En Europa lo disfrutaras más-.me dijo viendo como me puse mi pijama para intentar descansar.
Nos fuimos de viaje a Europa, no voy a negar que ese viaje fue un elixir, ver otras culturas, nuevos paisajes, probar comidas exóticas, todo lo bello de un viaje por aquel continente.
Intente unirme más a él, pensaba que el viaje me ayudaría aceptarlo pero la realidad es que mis sentimientos por el eran los mismos y cada noche que pasábamos juntos como esposos era un suplicio para mí, empecé a pensar que a mi vida no llegaría la felicidad, pero en unos meses "Él", cambiaria esa perspectiva cambiando mi tristeza por felicidad y enseñándome lo que es amar.