SALIDA

1254 Palabras
No puedo negar que ver  ese hombre me puso nerviosa, era un chico muy apuesto, con un cuerpo Atlético y su mirada me daba seguridad, jamás en mi vida un hombre me había hecho sonrojar. - Eso quiere decir que ya puedo salir- le dije a Nicolás intentando cambiar el chip de mi cabeza. Nicolás me mira con una sonrisa -hablamos en la habitación- me ignoro dirigiéndose al nuevo empleado -Sebastián vaya con Jonás para que le de lo necesario-. Subí a mi habitación algo emocionada por fin tomaría aire, vería a mi amiga, comería algo en la calle, aliste una bolsa sencilla con lo esencial maquillaje, documentos, ya saben la vida de una mujer está en su bolso.   Le escribí un mensaje a Sofía “En 30 minutos llego al hotel, Tengo muchas ganas de hablar contigo". Nicolás llego, ve  mi algarabía revoloteando en la habitación preparada para salir de mi jaula de oro. -Te advierto que puedas salir no significa que iras donde quieras-. Dijo mirándome enojado. Le regreso la mirada fría - No entiendo ¿qué quieres decir?- pregunte. Me dio una caricia en el rostro, le rechace enojada -¿Qué quieres decir?- repetí. -sólo irás de compras, donde tus padres y al gimnasio para que cuides tu cuerpo- palmeo mi trasero. -¿y mis amigas?, quiero ir con Sofía al hotel-. Nicolás me tomo del brazo fuertemente -¡No irás donde esa mujerzuela!- grito -a hora eres una señora y no puedo permitir que te relaciones con una bailarina de quinta categoría- Enojada me safe de su opresión- Tu no me prohibirás visitar a mis amigas- dije furiosa -¡No soy tu propiedad!- grite. Parece que aquella frase desequilibro por completo a Nicolás, lanzo contra la pared el jarrón con flores que decorada el tocador de nuestra habitación. Me quede estupefacta, me agarro fuerte de los brazos y grito fuera de si -¡tú haces lo que digo porque eres mía sólo mía!-. Me abrazo con fuerza lastimando me,  empezó a decir cosas que no lograba entender -no me dejaras otra vez, no te voy a perder mi ángel-. Quede inmóvil en sus brazos con miedo a sus reacciones, No era la primera vez que tenía estos ataques, le empezaba a tener pavor pensando que podría pegarme o matarme. -¡Cálmate!-le grito. Nicolás enloqueció -¡No te iras!- grito  lanzándome a la cama, yo no tuve tiempo de reaccionar inmediatamente se abalanzó encima de mí, empezó a besarme e intentaba bajarme los tirantes del vestido. Luche con mis fuerzas impidiendo que me desvistiera y abusara de mi -¡Déjame!- le gritaba temblando con mis nervios al máximo y mi voz quebrada.   Metió su mano dentro del vestido intentando romper mi ropa interior -¡No quiero!- grite de nuevo dándole una bofetada. -¡NO ME DEJARAS!- repetía fuera de sí. Empecé a llorar esperando lo inevitable, tome un fuerte respiro y reaccione, No iba a dejar que me quebrara por completo como mujer, saque fuerzas de donde creí se habían esfumado, como pude lo golpee en sus partes bajas. Él se detuvo por el dolor, lo empuje y salí corriendo. Sebastián, el nuevo chofer, estaba en las escaleras, cuando lo vi sentí un alivio en mi corazón, lo abrace llorosa -¿Esta bien?- pregunto ayudándome. -¡Sácame de aquí!- grite temblorosa. Me tomo del brazo - Claro señora Katherine- dijo guiándome  la salida - permítame -. Salimos de  casa y nos dirigimos al auto, el me abrió la puerta ayudándome, mis piernas no respondían, sentía la adrenalina recorriendo mi cuerpo  Nicolás gritaba desde el interior de la casa - ¡Katherine regresa!-. -¡Arranca Sebastián!- le suplique y el obedece. Llore mirando por la ventana el paisaje de la ciudad, sentía mi corazón dolido, sabía que esto podía pasar y aun así tome la decisión de casarme con ese hombre. -¿Esta bien señora?- pregunto Sebastián -¿quiere algo agua?-. Negué con la cabeza -Llévame al hotel Camelia-. El celular de Sebastián sonó, era obvio quien era -Señor discúlpeme mi atrevimiento, pero creo que lo mejor para la señora es tomar algo de aire- callo esperando respuesta - repito no quiero ser atrevido quizás unas compras la calmaran.......  no se preocupe yo la llevaré al centro comercial y regresamos-. Dijo colgando. -era el- dije limpiándome las lágrimas -¿qué te dijo? ¿Qué me regreses a la casa?-. Pregunte Sebastián me mira por el retrovisor -Si señora,   no se preocupe, la llevaré donde me dijo, veo que necesita hablar con alguien- - Ese alguien no es del agrado del señor- le advertí - Le diré qué estuvo de compras, usted es mi prioridad- dijo observándome - ¿Disculpa?- pregunte confundida   - Me contrataron para estar a su pendiente- respondió nervioso. Llegamos al hotel, Sebastián muy prudentemente espero afuera - Estaré aquí- dijo sonriendo. Entre al hotel mis ex compañeros me abrazaron y saludaron como en los viejos tiempos, me recriminaron por no visitarles, mentí como siempre. -Sofía ¿puedo hablar contigo?- ella me abraza - Sabes que desde hace mucho tenemos una plática pendiente- dijo tomándome de la mano y llevándome a su camerino. Cuando cerró la puerta me quebré, caí al suelo y empecé a llorar, ella me abrazo fraternalmente compartiendo mi dolor - Estoy lista para decirte todo- Me ayudo a sentar en una silla mientras me daba una botella de agua - Sabes que estoy aquí para ti, Dime que pasa-. -No puedo más Sofía, no lo quiero,  no lo amo- dije aun llorando Le confieso a Sofía toda la verdad que le oculte,  que me casé Nicolás presionada por mi mamá, mi infelicidad y el comportamiento de Nicolás. Me limpio mis lágrimas con ternura - Tú no puedes permitir que nadie te quiebre, eres una esmeralda preciosa y nada podrá quebrarte si lo intenta no sabe tu valor - dijo tomándome de las manos - ¿Qué hago?- dije levantando mis hombros sin saber qué camino tomar -Déjalo, puedes volver a bailar- sugirió -¿Y mis papás?- - discúlpame Katherine pero tus papás no pensaron en ti, ¿porque tú pensarías en ellos?-. - tengo miedo mucho miedo-. Dije recordando las actitudes de Nicolás. Sofía me abrazo - Estoy contigo y te apoyare-  dijo -Nos contrataron para ir de gira por España, un amigo me ofreció trabajo allí, puedo incluirte  y nos vamos con el grupo e iniciamos una nueva Vida -. La propuesta de Sofía me da esperanza -¿Cuándo nos iríamos?- -en dos días -. - Acepto-.   Sofía y yo planeamos todo, sentí un alivio con su plan,  me escondería en Europa y está vida acabaría. Cuando salí del hotel estaba mucho más calmada tenía una puerta de salida, alce la mirada y vi a Sebastián, el me espera en la puerta del auto con unas bolsas -¿Qué es eso?- pregunte -señora vi que se demoró mucho y no teníamos como justificar la ausencia con el señor, así que compre unas cosas para que nuestra versión sea real- sonrió. De nuevo lo abrace - Gracias - , nos quedamos unos segundos allí, él se sonrojo - Es hora de irnos-. Llegué a casa, Nicolás estaba  furioso -¿Dónde estabas?, no puedes salir así sin decirme - . Le di un empujón y subí a mi habitación, me detuve en el pasillo escondiéndome para oír que le decía Sebastián y si en verdad me apoyaría. -¿dónde estabas con mi esposa?- pregunto Nicolás. -Señor ella compro unas cosas y no hizo nada más-. -Sebastián querido Sebastián, te contrate por tu experiencia militar, espero que no me de fraudes y tenga que despedirte como con el anterior chofer -. Me sorprendí un poco según Lauren y Anna, el chofer renuncio o eso les dijo Jonás -Señor no lo defraudare-. Respondió Sebastián. Escucho luego a Jonás decirle -¿Tu sabes cómo se despiden los empleados de la organización?-. -Lo sé, no ocurría-contesta Sebastián. Escucho pasos subiendo las escaleras así, que corro a mi habitación, coloco las bolsas en la cama y disimulo que estoy midiéndome la ropa que Sebastián compro, mientras pienso en su lindo gesto. Alguien abre de golpe la puerta - Tenemos que hablar-  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR