CUMPLEAÑOS 22

1123 Palabras
Nicolás me ignoro aparentaba no conocerme y por la tranquilidad de mis padres decidí fingir lo mismo. Luego de aquella visita mi madre se empeñó en que saliera con el - Es un buen hombre ayudara a tu padre, le debemos estar agradecidos- repetía una y otra vez. Era un hombre guapo, elegante pero no me atraía, había algo en su forma de mirarme que me desconcertaba y al mismo tiempo me aterrorizaba. Nicolás visitaba a diario a mi padre para planear su sociedad, eso sumado a el acoso constante de mi madre me hicieron aceptar su proposición de ir a cenar, es verdad nadie me obligo pero me sentía en deuda me creí la constante idea de mi madre plantada en mi cabeza, que era un héroe que ayudaría a nuestra familia La cena fue en un lujoso restaurante  llamado "El Medallón", uno de los restaurantes más exclusivos de la elite, su elegancia, su aire romántico y de alta burguesía eran encantadores, había estado anteriormente allí en alguna que otra invitación pero jamás me trataron como aquel día Nos dieron entrada a la zona V.I.P, un gran balcón con chimenea y un mesero pendiente de cualquier petición, tenía la vista de la ciudad y la luz de luna como fondo de recuerdo para aquel día.   - ¿Que deseas?- me pregunto. Hace mucho no comía algo de tan alta cocina pero mi mente no pensaba en los deliciosos platillos sino en los precios, me di cuenta que había madurado,  antes no me importaba pagar lo que fuera por un platillo de los mejores chef del país, tenía la tarjeta de crédito que papá con gusto pagaba, hoy que con mucho esfuerzo pago mis gastos solo podía pensar  que el valor de los palmitos gratinados era suficiente para pagar la renta. Apenada pero sobre todo agobiada por el valor de aquella cita pedí algo económico. - Quisiera algo liviano, una crema de berros está bien-. Sonreí al mesero El ojeo el menú para pedir, Pasta con tres quesos. Durante el tiempo que estuvimos cenando descubrí un Nicolás distinto al que arme en mi cabeza  quede maravillada con sus historias de viajes por el mundo, siempre había querido una experiencia así en mi vida pero la sobreprotección de mi madre no lo permitía, me contó que era huérfano desde joven y había heredado esa  fortuna de sus padres, no pude evitar sentir lastima por él y recordar a Sasha y el sufrimiento de los señores Simpson. Luego de tan exquisita cena me llevo a mi casa y me dio un beso en la mejilla. Recuerdo aun  la mirada expectante de mi mamá, como de quien espera ansioso que su número de lotería sea el elegido - ¿cómo te fue?-. - Normal mamá, comimos en El Medallón- le dije mientras entraba a mi cuarto quitándome los tacones y descansando los pies - espero que te des cuenta que tienes la solución de nuestros problemas en tus manos-. Dijo alzando la ceja. Mire al techo mientras conciliaba el sueño, no quería ser eso, no quería casarme por conveniencia me parecía desastroso casarse sin amar a nadie. Sin embargo mi opinión en casa no contaba, tenía más voto familiar el retrato de la abuela fallecida que yo. Las citas con Nicolás continuaron por meses  hasta ser  cada vez más seguidas, parecía el pretendiente perfecto, un detalle para mi madre que lo alaba como un príncipe árabe, conversaciones extenuantes con mi padre de negocios, política y demás temas de cultura general y conmigo era detallista, amoroso. Intento comprarme otro collar exclusivo pero lo negué - Te repito que no quiero este tipo de regalos- le aclare.   - yo te daré lo que me pidas-. Dijo besándome la mano. Sonrojada le pedí algo sencillo pero que deseaba probar hace días, - ¿Me comprarías un helado?- dije tímida. Ese fue el momento más cercano de los dos, fuimos a una heladería cercana y pedí mi favorito Chocolate con chispas, era un manjar para mí, él no sabía que pedir,  miraba confuso la vitrina de vidrio donde se ven los diversos sabores, al verlo confundido  le pedí el mismo chocolate, fue gracioso verlo comer, Un hombre tan elegante y poderoso ensucio  su traje Louis Vuitton como niño de 3 años, hasta que me confeso que era el primer helado que comía en su vida. Sentí tanta ternura que le di un beso, me nació hacerlo, creo que en ese segundo lo humanice y fue mi peor error porque pronto todo lo que sentía se convertiría en desprecio. Llegamos a casa y anuncio nuestro noviazgo, no sabía que decir pero la alegría del rostro de mis padres me hicieron aceptar aquel noviazgo. Mi padre logro recuperarse, todo lo nuestro fue regresado, casa, carros, prestigio pero para mí esa vida ya no era mía. Nicolás se volvió mas posesivo y aliado con mamá que estaba de acuerdo con todo lo que decía hacían un dúo de vigilancia y control, me hicieron renunciar al hotel y dejar de frecuentar a mis amigos. No entendía porque accedía a todo, pero cada día tenían control absoluto de mí. La relación con Nicolás era buena no maravillosa, no lo amaba y eso lo tenía muy claro pero sentía admiración por él, estaba fascinada con el poder que proyectaba, su elegancia, su forma de hablar pero repito no lo podía amar. Llego el día de mi cumpleaños, todos mis amigos del hotel quienes estuvieron conmigo en los malos momentos me celebraron con una fiesta modesta pizza y vino, me había escapado para asistir, Sofía me regalo una Manilla de amistad y nos abrazamos - ¿Estas bien? Te noto triste- pregunto - Sí, estoy muy feliz- mentí, empezaba a sentirme triste inexplicablemente, agobiada, sin ganas de vivir pero no quería aceptarlo. Luego de aquel bello momento de risas y cariño llegue a mi casa  donde todo era distinto. Mi mamá preparo una fiesta sorpresa de cumpleaños, se había empeñado en demostrar que había recuperado su estatus, gente que nos dio la espalda estaba en mi casa cantándome el feliz cumpleaños y felicitándome, nunca sentí tanta indignación, odiaba la elite y regresar a ella.   Luego de la comida, llego Nicolás disculpándose por su atraso,  todos los empresarios se volcaron a saludarlo, el los ignoro y camino hacia mí, me saludo de beso en la boca y me dio un brazalete de regalo. En ese momento mi madre pidió silencio de los asistentes. - Nicolás quiere decir algo-. Dijo golpeando una copa con su tenedor El me tomo la mano, se arrodillo y saco un anillo hermoso de diamantes. -¿Quieres casarte conmigo?-. Pregunto Yo empalidecí, no sabía que contestar, quede en silencio, sentí tanta presión en las miradas de todos, de mi madre, de mi padre, de Nicolás de quienes estaban en la fiesta. - ¿Katherine?- me codeo mi mamá - Si, acepto- dije aun sin saber que había dicho Aplausos, algarabía y un beso de Nicolás ese fue mi cumpleaños 22   
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