“Un clavo saca a otro clavo”, es una frase muy usada para fines poco agradables. Usar a una persona para olvidar o dañar a otra no parece ser una acción muy justa, pero a veces cedemos a esta. La interacción humana a veces requiere de sacrificios, aunque, no siempre sean propios. A veces sacrificamos a otros meramente por nuestro propio bienestar, aun a sabiendas de que terminaremos por arrepentirnos de ello. Estos sucesos ocurren con mayor frecuencia durante la adolescencia, donde estamos propensos a cometer errores de cualquier índole sin preocuparnos de las consecuencias hasta que estas llegan de sorpresa y nos cobran la factura. Ser joven implica cometer errores y darte de lleno contra el pavimento tratando de hacer lo que en ese momento consideras que es correcto. Es tomar decisi

