En esta vida estamos tan acostumbrados a los sentimientos unilaterales por lo que ya no les prestamos la debida atención. Sin embargo, dichos sentimientos son capaces de perdurar por mucho más tiempo del que de verdad se cree. Ocurre en variadas situaciones, en el amor, en la amistad, en el trabajo o en la familia. Siempre quien da más, es quien más sufre. No es justo, pero es lo que hay. Vemos a la persona amada desde la distancia. Inalcanzable como la más brillante de las estrellas. Completamente alejada de nosotros y de la misma manera, en ocasiones nos topamos con amigos, quienes no nos ven con los mismos ojos. Para ellos somos como el repuesto, la segunda opción. No somos los primeros en la lista de prioridades en ninguno de esos casos. Sin embargo, somos los primeros que aparece

