Era cerca del mediodía cuando dimos por terminada nuestra tarea y nos dispusimos a cambiarnos de acuerdo con la ocasión. Desde luego que aquel pequeño juego solo era para la familia de nuestro amigo y la nuestra, quienes habían sido los organizadores de esto. Sin embargo, Eddie fungiría como nuestro invitado de honor. Apareció de ´pronto con un traje algo veraniego, lo cual, hacia un contraste notable con el aspecto sombrío del ambiente. Lo encontramos en la sala conversando con Jorge, cuando Sophia y yo bajábamos por las escaleras. Al vernos sonrió y se nos acercó. Hizo una pequeña reverencia y nos observó con aprecio. ──¡Buenos días, alteza, su majestad ──nos dijo en tono solemne. Ambas reímos, pues el simulaba ser un noble caballero, solo para seguirnos en aquel infantil juego. Sophi

