Emociones inesperadas: Un viaje de descubrimiento Al amanecer, los primeros rayos de sol acariciaban suavemente a los dos jóvenes, que yacían abrazados en la fina hierba de aquel lugar encantador. Ninguno de los dos quería abrir los ojos, deseando prolongar ese instante de paz y amor. Sus corazones latían al unísono, y el mundo parecía detenerse mientras se perdían en la calidez del otro. Sin embargo, sabían que debían levantarse pronto para evitar ser descubiertos, aunque sus almas anhelaban quedarse así para siempre. Verónica No quería despertar de mi maravilloso sueño. Estaba tan a gusto en los brazos de Charles, sintiendo su respiración en mi cuello. Era una sensación placentera y única, algo que nunca antes había experimentado. Justo cuando iba a retomar mi sueño, los rayos del sol

