Camino como autómata hacia el interior del vehículo, pero nos detenemos antes de entrar. ―Cariño, él es Bobby White ―observo al chico vestido con un traje n***o implacable, de sonrisa amable y mirada expectante―. De ahora en adelante estará bajo tus órdenes, te llevará a dónde sea que quieras ir. ¿Bajo mis órdenes? Giro la cara con brusquedad y observo a mi prometido como si se le hubieran zafado dos tornillos de la cabeza. Estoy a punto de hacerlo reconsiderar al respecto y decirle que esto es un gran error, pero la voz de mi nuevo chofer evita que lo haga. ―Buenos días, señorita Moore ―volteo la mirada hacia el chico y lo observo, aturdida―. Mi esposa y yo agradecemos por esta gran oportunidad que me han dado ―indica con demasiada emoción y un brillo de humedad en los ojos―. Puede con

