Estaba atendiendo a una de mis pacientes, la cual me agradaba mucho, era una niña inocente con un alma tan pura. Ella había sido víctima de violencia, pero no lo mostraba, parecía tan inocente que podría engañar a cualquiera, pero la verdad es que le había tocado vivir cosas tan duras a tan corta esta edad. Estaba tan enamorada de ella que me provocaba adoptarla, solo que el montón de normas que existían en este país no me lo permitía, sobre todo por mi nacionalidad, cada vez que estaba con ella me olvidaba del mundo. Trataba de darle todo de mí para hacerla feliz, aunque sea un ratico, cuando la sesión terminó la compañía, la salida y me sorprendí al ver a Hadi observándonos, la niña se emocionó y comenzó a gritar porque el príncipe estaba presente. Eso me causó mucha gracia. Aunque a él

