Elliot Revisó una última vez aquella montaña de papeles que descansaba sobre su escritorio antes de echarse sobre su asiento. Estaba cansado. Cansado, molesto, hastiado, irritado... y quería irse. Quería marcharse de aquella habitación y correr hacia la biblioteca dónde daba por hecho que encontraría a Layla. Pero también sabía que no podía simplemente dejarlo todo a un lado. Le había prometido que encontraría al asesino de su padre. Y el mismo se había jurado que lo haría, aunque fuera lo último que hiciera. Jamás perdonaría a la persona que le hizo tanto daño a Layla, ni ahora, ni nunca. Y es que ella había alcanzado puntos de su corazón que creía imposibles. Se había metido tanto en él... Que solo necesitaba cerrar los ojos para visualizarla sólidamente. Incluso en aquel momen

