Izzie y Tom se quedaron helados después de ese encuentro íntimo e inesperado. Los dos se miraron, sin saber cómo reaccionar. Tom, lleno de remordimientos y culpa, fue el primero en romper el silencio. — Lo siento, Izzie. No debí dejarme llevar por el momento. Fue un error. Mi error…— susurró él, acostumbrado a ser culpado de prácticamente todo los males del mundo pero por alguna razón en esa ocasión no resintió la situación, no quería que la muchacha se sintiera mal o incómoda. De repente, eso parecía ser muy pero muy importante para él más allá de todo el resto de las cosas. Izzie se trató de incorporar, estaba sonrojada y sudada y se notaba confusa por lo acababa de pasar, sobre todo por el hecho de haber “acabado” cosa que no le pasaba hacía demasiado, incluso con su fallecido marid

