Capítulo 30

1191 Palabras

-Yo soy su hermana- La mujer que le abrió la puerta a Viviana era treintona, guapa y sus ojos pardos se veían vivarachos y divertidos. A Vivi le pareció firmemente haberla visto antes, sobretodo esa miradita tan alegre y contagiosa. Sin embargo, empezó a tragar saliva aceleradamente presa de un repentino pánico. Sintió su corazón patalear en el pecho y percibió un horrible nudo en la garganta. Por fin, ya tenía un hilo de lo que significaban sus pesadilla, un eslabón en esa extraña historia que la encadenaba al temor y la aflicción. Ella no quería pensar, tampoco, que en su otra vida había sido Mauro Macedo. Le daba un extraño escozor en el cuerpo. Además, no sabía aún si las paredes, las puertas, que aparecían en sus pesadillas eran o pertenecían a la oficina de Macedo. Eso le asustaba a

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