Biky se encontraba dormida con el celular entre sus manos. Inconscientemente giró sobre su cuerpo para acomodarse, pero solo consiguió que el aparato resbalara de sus manos. Un sobresalto sacudió su cuerpo, y la rubia se despertó medio adormecida pero sorprendida. Volvió su rostro hacia Katiana, y la vio aun en el mismo lugar. No se había movido. De pronto, la joven Rodríguez se dio vuelta hacia el otro lado de la cama, y dejó salir un tenue susurro: ―Papá, Brian… ―¡Vaya! ―exclamó la rubia, llena de felicidad―. ¡Ya estás de vuelta! Los ojos de Katiana se abrieron con lentitud, y se enfocaron en las pupilas de color café claro de Biky. No fue hasta que pasaron varios segundos que la joven Rodríguez se incorporó. ―¿Biky? ―preguntó con voz cansada. ―Hola amiga. Que susto el que nos dist

