Habían pasado dos meses desde que su jefe se quedó a dormir bajo el techo de su departamento, en la cama donde dormía, habían pasado dos meses desde que su jefe se vio realmente mal y quebrado de la peor manera posible y como nunca pensó verlo alguna vez porque estamos hablando de Elliot Smith, el hombre más maravilloso que haya podido conocer, un jefe ideal y lo más cercano a perfecto. Ha sido un tiempo algo… normal a su parecer y que ni había cambiado nada (en lo que a su trabajo se refiere) pero de su jefe sí, ya que no sonreía como solía hacerlo y cuando lo hace lo hace sin ganas, sin verdadero gusto. Ya no irradiaba esa luz maravillosa que ponía a todos de buen humor, ahora solo quedaba un hombre eficiente que parecía arrastrar su propia alma. Para complicar todo, hay algo realment

