Marisela la llevan al hospital tras haber rodado por las escaleras de su trabajo, debido a semejante noticia y por torpe le sucede eso, ya que su ex quiere sacarla del apartamento donde ella vive, su día y su vida respecto al amor no podía ser peor, la verdad tiene la pava encima, realmente esta mujer no tenía ni un poquito de suerte; como no reaccionó tras el golpe en su trabajo, lo conveniente era llamar a los paramédicos de emergencia y que revisaran sus signos vitales y sobretodo su cuadro de salud, lo más importante era que ella estuviera bien ante todo.
La sacan en ambulancia desde su empresa, las sirenas resonaban en todo el edificio, los empleados estaban muy preocupados por su compañera, y no es para menos, si rodo desde arriba hasta aterrizar abajo por todos esos escalones y todo por ser torpe. Madre golpe se dio, la verdad. Estaba asomados todo el personal viendo la situación. Su prima quien es el jefe de relaciones públicas de la empresa de diseño de interiores llamada: “Innova Interiors” no estaba enterada aun de lo sucedido con su prima, ya que se encontraba en camino hacia la oficina.
Marisela es ingresada al hospital San Juan de Dios, y la reciben en emergencia para hacerle todos los respectivos chequeos pertinentes, Luisana al llegar a la empresa, un empleado la recibe en la puerta y camina con ella, resonando sus tacones en el piso, y le comenta lo siguiente:
— Señorita Martínez, creo que tendrá que salir de inmediato de la oficina. — Luisana lo observa extrañada y le dice.
— ¿Por qué me dices eso?, ¿Qué está pasando?
— Hace poco, es decir unos minutos atrás, llegó la señorita Marisela y según las malas lenguas, no sé, yo no la vi, solo hasta que vi que la subían a la ambulancia. — Se frena de insofacto Luisana al escuchar eso.
— ¿Qué? — Agarra del uniforme a su empelado por preocupación.
— Pues según, que ella iba hablando por teléfono y quizás no vio las escaleras arriba y con el tacón pisó mal, lo pelo y empezó a rodar por ellas, hasta caer aquí a lo último, desde allá arriba. Solo imagínate eso…
— ¡Por Dios!, mi prima siempre en mala sintonía. ¿Qué dijeron de ella los paramédicos?
— Pues eso estuvo aquí suene que suene las sirenas, no reaccionaba. Ojalá haya despertado en el camino.
— Me iré de inmediato, si ves a Ismael (su novio), le dices que me fui a el hospital. ¿sabes a cual la llevaron?
— Si, como guste. Está en el San Juan de Dios.
— ¡Ok! Gracias Leito por informarme. Me iré a verla.
— Me informas como sigue Marisela. — Le sube el pulgar en símbolo que lo haría. Luisana vuelve a salir del edificio y busca su auto para irse al hospital.
Luisana va manejando su carro, va por la carretera y como tenía su teléfono conectado a él, llama a Daniela y espera que le atienda la llamada para informarle la situación de Marisela:
— Hola, que sucede Luisana. Qué raro que me llames tan temprano.
— Chica, pasó algo feo. Marisela tuvo un accidente en la oficina, me acabé de enterar al llegar, voy camino al hospital.
— ¿y eso por qué? ¿Qué le pasó?
— Pues quizás se tropezó con las escaleras y rodo por ellas, eso fue lo que vieron algunos.
— ¿Dónde la tienen?
— En el San Juan de Dios.
— Voy para allá. Nos vemos allí.
— Está bien. — Cuelga la llamada Luisana. Estaba preocupada por su prima.
Llega al hospital y espera por Daniela, al cabo de unos minutos llega y entre las dos buscan al doctor que se encargó de tratarla, ellas se acercan a información para preguntar:
— ¡Buenos días!... enfermera estamos aquí porque queremos saber sobre una persona que ingresaron hace unas horas.
— ¡Buenos días!, dime el nombre de la persona que buscan.
— Ella se llama Marisela Guillen. — La enfermera busca en el sistema.
— Si, está ingresada en este hospital, quien la ingresó fue el doctor Rodrigo Cifuentes, no tarda en aparecer por aquí para dar información. Por favor, esperen allí que en cualquier momento aparece y les dirá sobre el estado de salud de ella.
— Gracias por la información. — ambas se alejan de información y le hacen caso en irse a sentarse allá para esperar.
Daniela con tanta in quietud se va a comprar café un momento porque tardaban en salir, fue rápido y compró dos capuchino, para bajar los nervios. Le trae uno a Luisana y se lo da. Cuando el doctor se acerca a la sala de espera y pregunta por los familiares de Marisela Guillen y ambas se levantan de un brinco, para saber sobre ella, y escuchan atentamente al Dr. Cifuentes:
— ¿Ustedes son familia de la paciente?
— Yo soy su prima. — Exclama Luisana.
— Yo soy su mejor amiga. — Comenta seguidamente Daniela.
— Bueno, la paciente ya está estable, pero sufrió un golpe en la cabeza que le hizo perder la conciencia por un tiempo leve. Por suerte, su golpe no fue grave, ya que no le dejó secuelas graves.
— ¡Gracias a Dios! — ambas dicen lo mismo.
— Si, ella está en la habitación 302 si desean verla.
— Si, por supuesto Doctor, y muchas gracias por ver de ella y cuidarla.
— No pasa nada es mi deber. En un rato pasaré a monitorearla.
— Está bien doctor. Iremos a verla. ¡Gracias!. — El doctor se retira y ellas se van caminando rápido a ver a Marisela.
Luisana y Daniela, llegan a la habitación de Marisela, y la ven despertando, al asomarse en el cuarto, pasan y dejan sus bolsos en los asientos dentro de la habitación, y abrazan a Marisela en señal de alegría, ya que estaba bien y fuera de peligro. Entonces Marisela les pregunta:
— Ya veo que las llamaron a las dos.
— ¿Estás bien amiga?. — Pregunta Daniela.
— Sí, estoy perfecta. Un poco adolorida, seguro me saldrán moretones por los golpes con los escalones. Pero nada de cuidado.
— Vine de inmediato apenas Luisana me informó lo que te pasó.
— No se alarmen, solo rodé por las escaleras del edificio.
— Pero todos los días trabajas allí Marisela, cómo no vas a ver dónde pisas. — Le dice Luisana.
— Es que estaba distraída, estaba hablando por teléfono.
— Si eso me comento Leo. — Luisana le comenta.
— Si supieran con quien hablaba.
— ¡Ay! No me digas que… — La corta de inmediato Marisela al acentuar con su cabeza que si era él que se estaba imaginando Daniela.
— Si Dani era mi ex, me llamó, yo no atendí, como imbécil le devuelvo la llamada — Hace con sus manos que quería ahorcarla. — entonces me dice que él solo quería que desalojara el apartamento de nosotros, porque eso estaba a nombre de él.
— ¿En serio? — le pregunta Daniela.
— ¡Qué bicho!, no sé qué le viste a ese sujeto. — Luisana le argumenta eso.
— Si ya lo sé, pero como todo Francisco al principio me mostró ser otra persona, ni sabía que me engañaba.
— Pero ¿Qué piensas hacer?. — Le pregunta Luisana.
— Los papeles del apartamento, nuestra casa está a nombre de él, así yo haya hecho todo, de boba como con los demás, lo pusimos a nombre de él todo.
— Tú no eres más tonta amiga porque no puedes… acuérdame de nominarte al mejor imbécil del año. — Marisela la mira con incredulidad.
— No puedo hacer nada porque todo está a nombre de él.
— ¿Quieres pelear por eso?, te puedo ayudar como abogado — Le pregunta Daniela.
— ¡No!, prima vente a mi casa allá vivirás bien, no tengo problema en recibirte. Déjale todo a ese idiota. Que se quede con eso. Así lo superas más rápido cuando tengas otro los recuerdos no te invadirán en ese lugar.
— En eso si tienes razón prima… creo que le dejaré el apartamento a Francisco.
— Si no te mates la cabeza, suelta esa vaina sino lo tendrás todo el tiempo allí jodiendo, en mi casa te irá mejor. — Le dice Luisana.
— Bueno mañana desocuparé el apartamento para dárselo al idiota ese. — las chicas la abrazan.
El doctor Cifuentes ingresa de nuevo a la habitación, nos saluda nuevamente y comienza hablar con Marisela, a hacerle las preguntas pertinentes, para ver cómo es su reacción tras el golpe. Empieza a evaluarla por todos lados, pide a la enfermera que le hagan otros estudios para descartar, y si todo salía bien con ella en los resultados la daban de alta.
Las chicas cruzaban los dedos porque todo saliera perfecto con ella y no tuviera ninguna complicación, entran los de rayos equis y se llevan de nuevo a Marisela para hacerle los estudios que el doctor solicitó. Ellas se quedan allí esperando, pero salen fuera de la habitación y se van a comer algo ya que no tenían nada en el estómago. Se van a la cafetería y piden algo ligero de comer, para cuidar su figura, Daniela pide un sándwich de pollo, y Luisana pide granola con frutas. Degustan su desayuno ligero, esperando que terminaran de hacerle los exámenes pertinentes a Marisela y quemar tiempo.
Ambas se meten en el celular y comienzan a atender los mensajes que tenían en sus móviles. La oficina donde trabaja Marisela y Luisana hay un grupo de w******p con todos los empleados, y comienza a revisar cada uno de los mensajes y moría de la risa al ver la cantidad de cosas que habían escrito. Daniela la mira como pensando “a esta que le pasa” – “se ríe sola”, entonces le pregunta:
— ¿Te volviste loca Luisana?, ahora riéndote sola. — le comenta Daniela.
— No vale, mira todo esto. Estoy muerta de risa, ya hasta en la oficina habían mandado hacer coronas fúnebres. Me habían matado a mi Marisela.
— ¿en serio?, que gente… hasta malo eso.
— Es un grupo se echa broma. Estoy segura que Marisela lo tomará con humor como yo.
— Que patético eso.
— Deja la amargura Dani, tan joven tú y con ese carácter tan jodido ¿Quién se te va acercar? Todos los pretendientes saldrán corriendo.
— Pues prefiero estar sola.
— Deja que te llegue el que es, ya no dirás eso. — Daniela pone mala cara.
Entra una llamada al celular de Luisana y es su novio Ismael Luzardo, quien es uno de los socios de la empresa donde ella trabaja en conjunto con Marisela. Entonces ella le atiende la llamada y comienzan a hablar lo siguiente:
— Hola mi vida. —Le dice Luisana a su pareja.
— Mi amor me comentaron que estas en el hospital por Marisela, que tempranito tuvo un accidente en las escaleras de aquí.
— Si se tropezó y rodó. Estoy esperando que le hagan unos estudios. Pero reaccionó bien tras el golpe, hay esperanzas.
— Ella saldrá bien en todo eso. Ya verás.
— Si mi prima es fuerte. Por cierto, ella se irá a vivir a mi apartamento. Ya no estaré sola.
— Qué bueno, así te hará compañía cuando yo no esté.
— Si, apenas le den de alta iré a la oficina.
— No te preocupes atiende a Marisela, ella es tu familia. Apenas puedas venir vienes, pero que ella esté bien.
— Gracias por ser tan bueno conmigo. ¡Te amo!.
Daniela escuchaba todo ese azúcar de amor de Luisana con su marinovio. Ella mientras tanto se entretenía viendo los documentos que tenía que adelantar en el bufete. Sin embargo para ella la amistad siempre estaba primero, eso sí era tener un buen amigo “en las buenas y en las malas”, siempre se tenían las tres para todo, donde estaba una estaban las otras, nunca se abandonaban.
Marisela sale de los estudios y le hacen entrega de todo a su médico tratante, las chicas llegan de nuevo a la habitación para saber cómo se encontraba y si podían llevársela casa. Entonces el medico termina de ver todo y analizar todo y toma la decisión de darle de alta, porque en todo había salido bien, solo le hace una receta para los dolores musculares que iba a estar presentando debido a los golpes al dar vueltas tras la caída, pero si le pidió que en caso tal de un fuerte dolor de cabeza no pensara en acudir de nuevo al hospital, o de un desmayo, o algo que viera que no fuera normal.
Marisela estaba contenta porque todo había salido bien, se viste, y las chicas se la llevan a casa con la mayor alegría del mundo. La sonrisa no les cabía a las tres en el pecho, iban rumbo a la casa de Luisana, para que descansara y se cuidara por hoy de semejante susto.