Raúl se encontraba en Italia, quiso desaparecer para tener paz, para pensar muchas cosas, se alejó para poder reflexionar y meditar en todo lo que había sucedido con su vida personal; al estar en el hotel, esperando salir para ir a cenar, llama a su mamá a la señora Milena, al repicar ella le atiende sin saber que era su hijo porque había cambiado de número telefónico para evitar a Marisela y tener algún contacto con ella. Entonces la señora Milena le dice: —Buenas tardes, ¿Quién habla? —Raúl arruga la cara pero había olvidado que no era el mismo número de antes. —Madre soy yo, Raúl. —La señora Milena se alegra y se pone triste a la vez. —Hijo mío de mi alma, ¿en dónde estás cariño?, te fuiste y ahora no he podido localizarte. Te llamé y no me atendiste, además este número es inter

