Aquí estaba. Una secretaria con un corto vestido n***o me llevaba hacia la oficina de mi padre. Entré y lo vi sentado en su escritorio con la vista fija en su computadora, tal como lo recordaba. —Hace tanto tiempo que no venía a este lugar. —Lo sé, hijo —se levantó y me dio un abrazo—. Entonces... Tu banda se tomó un descanso. —No es mi banda, papá. —Da igual. ¿Por qué quieres cambiar después de tanto tiempo? — ¿Por qué no hacerlo? Se recargó en su escritorio y me miró de arriba a abajo. Cada aspecto de mí. Desde mis zapatos negros hasta el estilo de mi cabello. —No estás en Stay In Touch, ¿por qué aún vistes así? Y esos tatuajes... Nunca me agradaron. —Ya lo sé... —iba a continuar hablando pero la secretaria de antes entró a interrumpir. —Señor Stone, su hijo quiere verlo, ¿lo pa

