¿Dónde estoy? — fue lo primero que salió de la boca de Katherina apenas abrió los ojos.
Al levantar su mano y deslizarla sin cuidado por el costado de su rostro, se dió cuenta que tenia una vía endovenosa. Eso le sorprendió un poco, así que, con mucha dificultad, logró incorporarse. No obstante, en el proceso se dió cuenta que no solo tenía una vía endovenisa conectada, también salían cables de su pecho y otro de su cabeza.
— ¡¿Qué demonios?!... —exclamó casi en un susurro mientras arrancaba de su pecho los electrodos que la comentaban al monitor de signo vitales.
Intento sacarse el cable que colgaba de su cabeza, pero como le dolió templar de él, decidió no jalarlo más.
Soltó un suspiro ahogado mientras sus ojos curiosos recorrían el lugar.
«¿Que lugar es este lugar?» —solto su subconciente en total desconcierto.
Por todo el equipo medico que allí habia cualquiera pensaría que está en la habitacion de un hospital, sin embargo, las paredes decoradas con un papel tapiz muy colorido, el suelo cubierto en su totalidad por un tapete de peluche rosado pastel y una lámpara colgante de un estilo muy medieval que decoraba con sobriedad el techo pintado de un blanco inmaculado le gritaba a su raciocinio que el lugar era cualquier cosa menos parte de un hospital.
Katherina no quería entrar en pánico, pero el recordar escenas de las películas de terror que alguna vez vió no le ayudaba mucho.
Su corazón latía cada vez más rápido, sus manos se volvieron sudorosas y su cerebro ponía las peores imágenes en su cabeza; quería gritar por ayuda, pero no estaba segura de que eso fuera lo mejor dadas las circunstancias, por lo que su mejor opción terminó siendo levantarse y buscar una salida en silencio.
Totalmente determinada, Katherina tomó el cable que salía de su cabeza, dió un par de respiraciones profundas, y cuando estaba por jalar de él, la puerta de la habitación se abrió dejándola completamente congelada en el acto.
—¡QUE INTENTAS HACER! — grito un hombre soltando la bandeja que traía en mano.
El hombre corrió y le sujeto las manos a Katherina para que no jalara el cable.
Ella no puso resistencia, tampoco pronunció palabras, solo se quedó allí, sentada mientras el hombre sacaba de entre sus manos el cable que la conectaba al monitor.
—¿¡En que estabas pensando!?...
Katherina seguía sin pronunciar palabras, solo estaba allí, sentada y mirando al hombre frente a ella como si su presencia tuviera el poder de embobarla por completo.
—¿Acaso no sabes lo peligro que pudo haber sido para ti lo que intentabas hacer? —la pregunta salió del la boca del hombre con notable enojo e indignación.
—Nos conocemos... ¿Verdad?
—¿Es en serio? —resoplo.
—Si nos conocemos... Así lo siento cuando te veo.
El hombre le suelta las manos a Katherina, se sienta a su lado y suelta un suspiro.
—No... Aún no en esta vida...
—¿Ah?
— Fue solo un decir...
— Entiendo...
*Silencio*
—Has tu pregunta.
—Ya te pregunté si nos conocíamos.
— Sabes que no es eso lo que quieres preguntar.
—Ok... Para no conocerme me sabes leer muy bien.
—Siempre has sido un libro abierto para mí.
—¡Viste que si nos conocemos!... Lo sabía —sonrie ampliamente y victoriosa— Pero de dónde... ¿La escuela, la universidad?...
—Katherina no nos conocemos de antes...
—No se porque lo niegas, Pero es obvio que nos conocemos. —entrecierra sus ojos— Eres hijo de algún amigo de mi papá...
—Ya te dije que no.
— ¡Ya lo sé!, Eres amigo de Damian.
El hombre niega en un gesto que Katherina no logro distinguir y desvío su mirada al suelo.
—Como sé que no vas a parar hasta obtener una respuesta, digamos que si, fui amigo de Damian.
—Okeeeey...
*Silencio*
—Por cierto... —el hombre levanta su mirada hacia Katherina— ¿Dónde estoy?
El hombre a su lado explotó en una sonora carcajada y Katherina solo lo miro con curiosidad.
—Juraba que me ibas a preguntar mi nombre.
—Eso también lo iba a preguntar, pero me pareció más urgente saber dónde estoy y que me pasó exactamente.
— Me gusta esta versión de ti.
— ¿A que te refieres?
—No muestras miedo...
—¿Deberia?
—No. Definitivamente no. Nunca te haría daño.
—Lo sé.
—¿Cómo que lo sabes?
—Es que apenas te ví me sentí a salvo. ¿Sabes...? —el hombre niega con su cabeza un par de veces— no lo voy a negar. Cuando desperté y vi a mi alrededor solo pude imaginar escenas horribles de películas de terror, ya sabes, esas dónde hay siempre un psicópata al acecho, por eso quería salir de aquí; pero cuando te vi —calla y el hombre hace un ademan invitandola a continuar con el relato— no sé cómo explicarlo de forma sencilla...
—Solo dilo tal cual suena en tu cabeza...
—Digamos que simplemente desaparecieron los miedos. Me sentí segura y protegida —se sonroja.
El hombre clava sus ojos en Katherina. Esos ojos de un tono rojizo que sumados a su cabello plateado le brindan un aura misterioso y al mismo tiempo tan hipnotizante.
—No te voy a negar que es la primera vez que me tomas por sorpresa...
—¿Ah?
— No importa... —tiende su mano— mi nombre es Caleb Hoffmann.
—¿Hoffmann?
—Si...
— Eres es Hoffmann con el que mi papá me caria casar...
Caleb se rasca la cabeza.
—Supongo que si... Soy ese mismo Hoffmann —le regala una sonrisa llena de vergüenza— en mi defensa, yo no estaba enterado de lo que planeaban nuestros padres hasta el último momento. Por eso no llegue a la casa de los Bouvier. Bueno, a tu casa...
—¿Tú tampoco sabías?
—Ya te dije que no.
—Te creo.
—Estaba tan enojado cuando me enteré. Cómo es que en esta vida también planeaba mi vida sin mi consentimiento. La verdad es que estoy tan harto de siempre hacer lo que mi padre quiere... Es por eso que decidí que en esta vida lo haría diferente.
Siguio hablando aunque para Katherina no tenía mucho sentido lo que decía.
—Ya van varias veces que dices "en esta vida"... Acaso eres un gato...
—Lo que quiero decir es que solo tengo esta vida, no tengo más oportunidades, así que cuando me enteré de los planes de mi padre decidí huir... Solo que termine causando el accidente que te dejo en coma.
—¿¡QUÉ!?... ¿ACCIDENTE? ¿YO ESTABA EN COMA?
Katherina se empezó a hiperventilar... La habitación parecía estar dando vueltas con ella en el centro.
—Katherina mirame —la sujeta por los hombros— debes calmarte, respira despacio.
_Katherina obedece hipnotizada con los ojos de Caleb hasta que las palabras logran salir de su boca.
—¿Y Damian?
No hubo más que silencio por parte de Caleb.
—Caleb, dime... Damian está bien.
—Él está bien.
—¿Dónde esta? ¿Porque no está aquí también?
—Solo te traje a ti...
—¿Como así? ¿qué quieres decir?
—Las cosas se complicaron para ti después del accidente... llegaste al hospital completamente inconscientemente, tu frente estaba rota y pedazo de vidrio estaba clavado en tu abdomen. Damian llegó mucho peor. Los doctores pensaban que no sobreviviría la noche... pero porsupuesto que él siempre a sido el favorito de padre.
—Crees que es momento de bromear —Reprocha Katerina con enojo.
—Lo siento.
—Como sea —Lo mira detenidamente.
—Dices que tú causaste el accidente —Caleb asiente— Pero eso no es lo que recuerdo.
—Puedes recordar...
—Solo lo que pasó... —hace una pausa- supongo que antes de perder la consciencia.
— Eso es bueno... quiere decir que tú cerebro no tuvo ningún daño en el lóbulo frontal. eso realmente me preocupaba. —acaricia suavemente la frente de Katerina y ella no lo rechaza.
—Dime... ¿que recuerdas?