10 Bebió café en el vestíbulo hasta vaciar el filtro, sufrió sus efectos media hora después en el baño y luego entró tambaleándose en el comedor dando las gracias porque al menos no había caído más bajo en el camino hacia el pub más cercano. Con su grupo reducido a un esqueleto de cuatro mesas pequeñas, Slim se dirigió a la silla vacía más cercana hasta que vio a Eloise, sentada en la mesa más cercana a la pared más alejada y la saludó con la mano. Una audiencia con la chica de los ojos fijos era lo último que quería, pero al menos Irene Long también estaba presente para diluir la intensidad de la joven. —He oído que es un experto en arte —dijo Irene como bienvenida. —Prefiero los recuerdos locales —dijo Slim—. Solo tengo un piso pequeño. Irene rio a carcajadas como si le hubiera cont

