En el cuarto de objetos perdidos, o mejor dicho, en el cuarto de objetos demasiado horribles que nadie quería reclamar, no había ropa que fuese de su talla, ya que si no eran demasiado pequeñas, eran demasiado grandes. Sam tuvo que dejar su pesada ropa mojada en ese lugar, para sustituirla por un enorme abrigo de lana marrón, con algunos agujeros producidos por el desgaste, y un pantalón de deporte oscuro. No podía regresar a casa para cambiarse, y tampoco podía esperar que su ropa se secara, ya que su abrigo también era de lana, y su jean muy gruesos para que se secaran a tiempo, así que tenía que permanecer todo el día con aquel atuendo, realmente no le importaba demasiado, lo importante era que estaba abrigado, y no cogería un resfriado por culpa de la follada que tuvo con William en el

