Cuando Sam ya estaba completamente desnudo, William decidió salir del baño dispuesto a marcharse. Sin embargo, en el instante que estaba en la puerta cambió de parecer, puesto que él estaba habituado a bañarse con su chico, así que sin pensarlo dos veces comenzó a quitarse la ropa para acompañar al de ojos celestes. El pelilargo se sorprendió al ver a William a su lado y no pudo evitar abrazarlo, mientras el pelinegro sonreía entre dientes correspondiendo al abrazo. Después de todo, William admitía el poder que tenía Sam sobre él, porque a fin de cuentas él siempre terminaba sucumbiendo ante su tierno novio. — Si, si ya déjame bañarte, tú lo haces muy lento... y hoy el tiempo es oro para mí — Explica William besando a Sam en la mejilla, mientras comienza a frotar el jabón en su piel.

