Llegué empapada en lágrimas y sudor mientras trataba de ocultar mi rostro entre el cabello, no tenía la más mínima intención de levantarme del sillón para ensayar pero debía hacerlo, él no tenía el derecho de provocar que los ánimos se me bajaran y mucho menos que yo decepcionara a todos esos niños que esperaban sus regalos, ellos no tenían la culpa de mi tan tonta inestabilidad sentimental. Salí disparada a dejar los regalos, quizá hacer ejercicio en la tarde me animaría además necesitaba esa energía para el ensayo con Marc pues ya teníamos media rutina bien establecida. Después de tanto drama nos decidimos por una melodía en violín y piano. “Tokio et Paris” interpretada por Emiri Miyamoto, ni yo tenía la más mínima idea de quién era ella hasta que la escuché en un comercial y por suerte

