Luego de ese lamentable suceso en la casa de Melián, Bruce me envió la dirección en donde se encontraba, para mi sorpresa, esperaba que fuera con Peter en una discoteca, pero no, estaba en un bar. Uno de esos tranquilos que se suele frecuentar, ya lo conocía desde antes, habíamos estado allí un par de veces, sobre todo porque es un punto de encuentro bastante cercano a la empresa y la cafetería a la que solemos frecuentar, un buen plan para beber unos tragos luego del trabajo. Al llegar pude ver a Bruce apoyado en la barra, pero me detuve en seco cuando me di cuenta de que no estaba solo, sino que estaba con las dos amigas de aquella chica, no me importa que sea que se haya inventado, yo sé que es una mentira. —Ven Ezra, tenemos una conversación importante pendiente —me señala una silla

