“Boda forzada” Laura apreció el vestido en completo silencio, se mordió el labio al acariciar la suavidad de la tela. ¿Qué es lo que había hecho Andrés para conseguirlo? —¿Te lo ha comprado Andrés? —preguntó Greta ante el silencio de su amiga. Laura dejó la nota sobre la cama y sacó el vestido de la caja. —Sí. —respondió. No tenía caso mentir, además, ella se sentía terriblemente complacida por aquel detalle tan importante que Andrés había tenido, su vaquero siempre estaba pensando en ella… —Me parece que esta “boda forzada”, no es tan forzada después de todo. Tus ojos brillan como si fuesen dos luceros. Laura sonrió, sus mejillas fueron pintándose de un lindo rojo carmesí. Y eso que Greta no tenía ni idea de todo lo que ella y Andrés habían estado haciendo en los últimos días. —Qui

