Capítulo veinticuatro.

1931 Palabras

¡Es solo un bastardo sin nombre! Andrés miró a Laureano, el hombre estaba igual de sorprendido que él… —Esta no es una puta casualidad —gruñó Andrés con enfado. —Es posible que no, Andrés, pero no podemos perder tiempo —dijo Laureano. —Ve a la hacienda, trae el botiquín de primeros auxilios, llamaré a Juliana para que se haga cargo —Andrés no esperó la respuesta de su capataz, salió disparado a los potreros. El enojo corría por sus venas, el ganado nunca había sufrido una intoxicación, el pasto era cuidado para evitar este tipo de problemas. Andrés dejó de pensar al llegar al potrero, y ver varios bovinos lecheros tirados en el pasto. Desmontó de su caballo y se acercó a inspeccionarlos de cerca. Los animales tenían la respiración agitada, él no sabría decir exactamente qué tipo de v

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR