Capítulo veintiuno.

1829 Palabras

Un enemigo en común Laura y Andrés se despidieron de Ricardo con la firme promesa de no asesinarse antes de casarse, porque lo de concebir al heredero, pues… Era muy posible que el muchachito estaba ya cocinándose en su interior, pero eso era algo que el abogado y mejor amigo de Roberto Quintana no debía saber. —¿Un heredero? —dijo Andrés dejándose caer sobre la silla sin ceremonia. —Nunca, jamás en mi vida entenderé al abuelo. En el pasado hizo todo lo posible para mantener una barrera entre nosotros, ¿Qué fue lo que cambió? —preguntó Laura sentándose en la silla junto a Andrés. —No tengo idea, bipolar no era. Considero que todo tiene una razón de ser y que lo iremos descubriendo con el paso del tiempo, te aseguro que este punto solamente es el primero de muchos. Laura miró a Andrés

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