(Narra Philips) Aunque jamás en toda mi vida pensé que diría esas palabras, sentí que salieron del alma. No sabía cuando, ni como, pero había nacido un nuevo Ángel y este nuevo yo estaba dispuesto a ir donde fuera necesario por su familia. — Hermano ¡felicidades por tu matrimonio! No sabes lo feliz que me haces en este día. — Gracias a ti por siempre estar a mi lado. Espero te quedes en esta nueva etapa. — Me quedo y te sigo, ya que pronto me casaré con Alex, y quiero que seas el padrino junto a tu esposa Kate. — No se diga más, sabes que puedes contar conmigo en todo, para eso somos amigos. — Brindo porque a llegado la madurez tarde pero a llegado, ¡Salud! Seguimos festejando y dejando todo bien elaborado, pero también disfrutamos de la celebración de mi boda. Jamás pensé co

