¿¡Vivir Juntos!?

813 Palabras
—¿Qué piensas estudiar en la universidad, Bárbara? —Rubén me estudiaba desde el otro extremo del comedor. Ni de coña tenía la intención de unirse a la conversación. Hasta yo estaba de mala leche con todo esto. ¿Por qué no le había dado un coñazo a Hades cuando pude hacerlo? Recordé la razón de mi odio más allá de su sonrisa guarra, egocéntrica y ladeada que detestaba con todo mi ser. Era un gilipollas en toda la regla, un mercachifle que pretende echar un polvo con tantas tías como es capaz. Juraría que le oí decir en los pasillos del instituto que no creía en las relaciones ni en el compromiso. Bastante típico, sí. Hades es un c*****o, simplemente intenta hacer lo mismo conmigo. Ni de coña iba a quedarme de brazos cruzados. Así que ahí estaba yo, moviendo mis cubiertos cargados de espaguetis de un lado a otro.... Hades no sería el único que se saldría con la suya, este era el comienzo de una guerra a sangre fría. Él, a mi lado, carraspeó. Me mordí el labio inferior y sacudí la cabeza, esparciendo mis pensamientos. —A Hades le interesan las leyes, seguro puede enseñarte sobre ellas. —Mamá sonrió de oreja a oreja. ¡Que guay...! Intenté sonreír, pero una mueca se formó en mis labios. Aunque sabía que Rubén estaba haciendo un intento por llevarse bien conmigo, se le ve el plumero. Me estoy currado al estar en este sitio. Mi madre esta como una cabra si cree que voy a estudiar Leyes, Medicina o todas esas guarradas... Me la suda si no prefieren la Literatura, pero yo sí lo hago. Una mierda pinchada en un palo. —¡Que guay! —resoplé ante la exclamación cargada de mamá. —Bárbara pensaba estudiar lo mismo con Aarón. Desvié la mirada y en cuanto noté la mano de Hades sobre mi muslo, refunfuñé. Sus dedos tanteaban el borde de mi falda. Quise detenerlo con un coñazo, pero Hades fue lo bastante rápido para salirse con la suya. Iba a liarlo parda como se le ocurriese tocarme otra cosa. —¿Aarón... es tu novio? –Vale, vale... Rubén me tomó por sorpresa. Reí. Acabo de estirar la pata. Hades a mi lado. Su expresión era seria, esperaba con cautela mi respuesta. Su mandíbula estaba tensa, de alguna manera estaba ofendiendo su orgullo. Estoy metida en el ajo, pero es que es demasiado bueno. Una sonrisa adornó mis labios. —No, bueno...—titubeé mi respuesta, aunque lo tenía bastante claro. Como mola, eh... entretenerme con la paciencia de Hades. Le miré la mano. Tenía los nudillos en un tono blanquecino. —Somos muy buenos colegas. —sonreí. Hades estaba sonriendo con picardía. —Es un chico muy bueno para Barbie, te sorprenderían las cosas que ha hecho por ella...— Mamá cogio la vajilla sucia del comedor y se dirigió a la cocina bajo la atenta mirada de Rubén. Me hice la sueca. Mi madre aún no se entera que Aarón es gay. —Me enteré de que la semana pasada se peleó con otro tío en el instituto. —Añadió Hades con dureza, tomando a todos por sorpresa. Fue la primera palabra que dijo durante la cena. Él sonrió satisfecho, después de todo sabía que sus palabras no eran más que patrañas. —¿De verdad? —Ruben parecía sorprendido. Quise planchar la oreja y me encogí en mi asiento. Seguro que ahora tenía una idea equivocada de Aaron, y todo por culpa del macarra de Hades. —Seguro que tenía sus razones. A lo mejor y estaba defendiendo a Bárbara. —Rubén me miró con complicidad. —Parece algo que él haría. Es un encanto. —Mamá volvió de la cocina con el postre en una bandeja, reincorporándose a la conversación. Teniendo la mosca detrás de la oreja, solté todo el aire que mis pulmones habían estado reteniendo durante nuestra charla. Volví a carcajearme para mis adentros y decidí no aportar ningún comentario sarcástico a la conversación. Tampoco estaba de coña. Aceché a Rubén. El reloj que llevaba puesto parecía bastante caro. No era para menos. La familia Moore tenía la vida hecha gracias a su empresa. Me partí el culo al notar el parecido entre él y Hades. Rubén tenía los ojos azules, aunque había un destello grisáceo en ellos. Su cabello era castaño y tenía la misma sonrisa ladeada que su hijo. En cambio, Hades tenía los ojos azules del todo y el pelo más bien oscuro. Pensé que tal vez lo había heredado de su madre.... —Rubén y yo estábamos pensando... —Mamá me sacó de mi empanada mental.—Quiero decir... —Ella titubea. —Ahora que os conoceis, ¿No os molaría la idea de vivir juntos?—rugí. ¡¿Vivir juntos?! Mi madre había liado la manta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR