MAXIMILIAM DUPONT Los minutos parecen no pasar lo suficientemente rápido como quisiera. Me veo en la puta obligación de quedarme quieto en una esquina mientras los paramédicos intentan mantener a Megan con vida. No entiendo nada, de un momento de felicidad y paz pasamos a esto donde no sé ni siquiera cómo sentirme al respecto. No puedo pensar, no puedo siquiera respirar con normalidad porque el único motivo de mi felicidad está tendido en una camilla con dos personas inyectándole cosas e intentando buscar el latido de mi bebé mientras. La sangre de mi brazo no deja de salir aunque en estos momentos es lo que menos me importa. Mi pierna se mueve casi por instinto, estoy tan malditamente enloquecido ahora que lo único a lo que puedo atinar es a mantener una respiración constante para n

