Sólo se quedó en silencio retomando esa acción para abrir la puerta, cuando lo logra le deja lugar para que ingrese primero y la cerraron. Se queda parada girando en su mismo eje observando cada detalle de esa antigua casa. Era humilde, nunca había pisado tanto tiempo algo semejante como eso. Ahora debería aceptar que sería su nuevo hogar y que la familia sólo recibiría el dinero por correo sin verla. Escucha el ruido de las llaves —Acomódate como si fuera tu casa —le dice pasando por su lado. Lo mira raro —¿Cómo si fuera mía? —Pregunta admirando un cuadro a su derecha colgado en la pared color amarillo pálido. Se saca su chaqueta que llevaba puesta en ese momento —Sí, eso dije —asegura. —Cambiaría hasta el color de las paredes sí fuera de mi casa —exclama seriamente mientr

